NÉSTOR MORENO: HISTORIA NO CONTADA

06/08/2014 - 12:00 am

Pareciera de otro mundo: un gobierno que se dice surgido de la democracia, pero que a la vez de sostener un salario mínimo propio del hambre permite a sus funcionarios públicos hacerse de un yate, un Ferrari y pagar colegiaturas en el extranjero con los recursos públicos que se le han confiado. Pero no es otro mundo, es México, un país que pareciera premiar la traición, un lugar en que los políticos chupan las empresas públicas y luego las presentan como raquíticas, insostenibles, apenas dignas de venderse al mejor postor.

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Nestor Moreno, exdirector de Operaciones de la Comisión Federal de Electricidad . Imagen: Especial

Ciudad de México, 6 de agosto (SinEmbargo).–  Se le veía como si hubiera escapado de alguna telenovela mexicana: su metro con 95 centímetros de estatura apenas se apretujaban en su Ferrari F430 F1 Spider y el limpio, pero intenso zumbido del motor inundaba el exclusivo fraccionamiento en que vivía, en Olivar del Conde, al poniente del Distrito Federal.

Su sonrisa parecía multiplicada por sus gruesos labios, la barba partida le daba reciedumbre a su rostro y los pómulos resaltaban su altivez. La melena negra ondulaba. A unos cuantos cientos de kilómetros, nada que no devorara su máquina italiana, aguardaba su yate, una hermosa nave con el nombre más adecuado para un dueño como el que tenía: “Dream Seeker” (“Buscador de Sueños”).

¿En qué pensaba Néstor Félix Moreno Díaz cuando dirigía sus ojos al espejo retrovisor para admirarse una vez más?

¿Recordaba la estampa en que él, Néstor, arribaba en 2006 a bordo del “Dream Seeker” a San Diego, California, con sus hijos, medios hermanos entre sí, Néstor Moreno Valdez y Néstor Moreno García, así llamados como para que no quedara en duda la supremacía de llamarse Néstor?

¿Aparecían en su mente los impecables jardines de St. Johns Northwestern Military Academy de Estados Unidos en que su hijo Néstor se convertía en un hombre?

¿Se le atravesaba el incómodo pensamiento de que todo resultaba tan poco auténtico como nariz esculpida con escalpelo?

¿Lo atenazaba el presentimiento de que todo se vendría abajo y que un día despertaría en una celda merodeada de ratas y cucarachas?

Imposible saberlo.

Lo que sí es cierto es cómo la fortuna llegó a su vida y la de los suyos. SinEmbargo posee copia entera del legajo abierto contra Néstor Félix Moreno Díaz, ex gerente de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), bajo el número 141/2011.

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La de Néstor Moreno Díaz no parece ser una historia extraordinaria dentro de la burocracia de la Comisión Federal de Electricidad. Ingresó a la compañía pública el 24 de noviembre de 1975, tiempos en que la nacionalización de la industria eléctrica se consideraba un hecho casi sagrado, el mayor logro del Presidente Adolfo López Mateos [1958-1964], el único mexiquense que había gobernado, hasta hoy, el país.

Resulta irónico que el otro mandatario mexiquense, Enrique Peña Nieto, sea quien decida que el sector energético no es útil como bien de la nación.

En agosto de 2001, Néstor Moreno fue designado subdirector de Transmisión, Transformación y Control, un cargo en que los jugosos contratos de la paraestatal ya estaban a la vista. Al año siguiente se le nombró subdirector de Generación y, para 2007, ya era director de Operación de la empresa que generaba y abastecía de electricidad a casi todo el país. “Una empresa de clase mundial”, rezaba el eslogan de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

A fines de septiembre de 2010, el gobierno de Estados Unidos inició cargos contra una empresa originaria de Suiza –supuestamente uno de los países menos corruptos del mundo– llamada ABB Ltd cuyas oficinas en el país de Norteamérica habían realizado sobornos de al menos 2.7 millones de dólares para obtener contratos por más de 100 millones de dólares en Iraq y México.

Las autoridades estadounidenses realizaron sus alegatos conforme a las disposiciones del Acta sobre Prácticas de Corrupción en el Extranjero. La investigación arrojó que, al menos entre 1999 y 2004, la subsidiaria ABB Network Managment sobornó funcionarios mexicanos no sólo de la CFE, sino también de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

En este momento, las autoridades norteamericanas denunciaban no sólo la transferencia de dinero y la entrega de cheques para empleados públicos de ambas empresas gubernamentales, sino también el obsequio de un crucero por el Mediterráneo.

Al final, sólo en México, ABB logró contratos públicos por más de 90 millones de dólares y ganancias netas de más de 13 millones de dólares, según las imputaciones de las que SinEmbargo también posee copia.

El castillo de naipes de Néstor Moreno, a miles de kilómetros al sur de distancia, se venía abajo.

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Huellas dactilares del ex gerente de CFE, Néstor Moreno. Foto: Especial

El gobierno de Estados Unidos de América realizó acusaciones contra la empresa ABB Inc y sus directivos Enrique Faustino Aguilar Noriega, Ángela María Gómez Aguilar, John Joseph O’Shea y Fernando Maya Basurto.

Varios de ellos se declararon culpables y en ese reconocimiento señalaron a Moreno de ser el engrane para realizar los negocios ilegales con la CFE.

Específicamente, Enrique Faustino Aguilar Noriega, amigo de Néstor y representante de Grupo Internacional de Asesores, empresa intermediaría de Lindsey Manufacturing Company (con la cual la Comisión Federal de Electricidad celebró múltiples contratos), aceptó que hasta tramitó una tarjeta a favor del servidor con el propósito de que no tuviera problemas para hacer gastos cuando viajara al extranjero.

Un dato más: el Ferrari Spider convertible de Néstor se compró con una tarjeta a nombre del propio Faustino.

ABB debió además de denunciar en México las anomalías de las que se había beneficiado al inicio. Algunos periódicos de ese país, de manera destacada The Wall Street Journal, hicieron pública parte de la trama.

El gobierno mexicano no tuvo mayor alternativa que iniciar una investigación, primero a cargo de la Secretaría de la Función Pública (SFP), el órgano anticorrupción del gobierno federal mexicano. En diciembre de 2009, autoridades de uno y otro país ya realizaban un intenso intercambio de pruebas por asuntos que databan desde casi una década atrás.

Entonces surgió una empresa más, Lindsey Manufacturing Company, esta de origen completamente estadunidense y sede en California, que también había encontrado la fórmula de hacer grandes negocios con CFE. También surgieron empresas mexicanas en el río de dinero público. Una de ellas fue Procesos y Fabricaciones Metálicas SA de CV.

En septiembre de 2010, el Ministerio Público de la Federación solicitó al Departamento de Justicia de Estados Unidos asistencia para seguir las acusaciones que consideraban ya los delitos de cohecho y lavado de dinero.

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Ficha de Néstor Félix Moreno Díaz. Foto: Especial

A partir de octubre de 2001, Néstor Moreno realizó declaraciones patrimoniales. En 2009, último año informado por el propio funcionario, admitió ingresos netos por dos millones 150 mil pesos.

Los especialistas de la Procuraduría General de la República (PGR) determinaron que el total de depósitos y adquisiciones sin origen identificado de Moreno Díaz superaba los 33 millones de pesos. El dinero se había distribuido en cuentas bancarias de Bancomer, Banamex y American Express.

En los 33 millones de pesos quedaba incluido el barco.

El Dream Seeker es un yate de marca Horizon, modelo 1999, de 82 pies de eslora. Su costo, a valor pericial, superaba los 22 millones 100 mil pesos. No es una embarcación cualquiera: requiere de capitán, que en los tiempos de Néstor, fue un hombre llamado Prócoro Villanueva Méndez y, un marinero, Daniel Méndez. Uno y otro darían el santo y la seña de Néstor y su cabellera teñida de negro agitada en la brisa del Pacífico.

El bote, adquirido a un estadunidense con la intermediación de la firma naviera South Shore Yacht Sales, debía estar en su esplendor luego de los 25 mil dólares en equipo eléctrico y electrónico que el funcionario público gastó en su mejora.

En el Registro Público de la Propiedad y de Comercio del Distrito Federal se localizaron dos casas a nombre de Néstor.

El Ferrari Spider convertible, modelo 2006. La Jeep Liberty debía parecer poca cosa. Igual la camioneta Ford Lobo, a nombre de Néstor Arturo Moreno Valdez, hijo del funcionario público.

Y la Chrysler Voyager, Town and Country, modelo 1998.

Y el Chrysler Intrepid, modelo 2000

Y la motocicleta Harley Davidson, Softall, Springer, modelo 1996.

Y el Nissan 300ZX.

Y el Nissan Touring a nombre del muchacho al que habría que disciplinar en la escuela militarizada de Estados Unidos.

Y el Audi Cabriolet, modelo 2003.

Y el Peugeot 307, modelo 2005.

Y lo 29 mil 500 dólares estadounidenses, que Enrique Faustino Aguilar Noriega transfirió, a través de la cuenta de su empresa Sorvill Internacional, a St. Johns Northwestern Military Academy, por concepto de colegiatura de Néstor Arturo Moreno.

Y el rancho San Miguel de Horcasitas, en Sonora.

Y el terreno situado en San José Cahuinahua, municipio Del Fuerte, Sinaloa, adquirido de contado.

Y la residencia de Lomas de Vista Hermosa, en Cuernavaca, Morelos, habitada por la madre de Néstor Moreno Díaz.

Y el terreno en el fraccionamiento Misión Coronado, municipio de Ensenada, Baja California, con un valor de 416 mil pesos.

Y el terreno situado en el fraccionamiento de Jardines de Fátima, Los Mochis, Sinaloa, con un valor de 48 mil pesos.

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El 3 de septiembre de 2011, Néstor Moreno Díaz pisó la cárcel. Foto: Especial

A fines de septiembre y comienzos octubre de 2010, los agentes federales ya iban y venían por babor y estribor de los yates Dream Seeker, el yate de Néstor atracado en el Puerto de Acapulco. Moreno estaba afiliado al Club de Yates de Acapulco.

El 22 de julio de 2011, el agente del Ministerio Público de la federación consignó la averiguación previa por el delito de enriquecimiento ilícito.

Néstor Moreno Díaz, nacido el 26 de febrero de 1951, pisó la cárcel a las seis de la tarde del 3 de septiembre de 2011.

El ex funcionario mexicano quedó formalmente preso en el Reclusorio Oriente por el delito de enriquecimiento ilícito. Lejos, muy lejos parecían los días en que salía a la calle y revisaba su rostro afeitado, de cejas depiladas y labios abultados por el colágeno en el retrovisor de su Ferrari.

Todo parecía firme: en Estados Unidos, las sanciones y condenas estaban impuestas a todos quienes dijeron sobornar a Moreno Díaz.

Pero no. Al poco tiempo quedó libre por ese delito al considerarse que su detención resultó ilegal. El caso legal en su contra fue instrumentado por la Secretaría de la Función Pública, entonces a cargo de Salvador Vega Casillas, una de las manos derechas de Felipe Calderón Hinojosa y que ahora es Senador de la República, cargo desde el que abandera la privatización del sector energético con el argumento, entre otros, de que Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión  Federal de Electricidad son malos negocios.

No mucho tiempo después, Néstor volvió a la calle y a su andar gallardo de barba partida y melena sedosa, como si en vez de agua de su regadera brotara acondicionador, como si todo él hubiera salido de una tragedia mexicana. *

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